sábado, 19 de diciembre de 2009
Intercanvi en època de crisi
viernes, 18 de diciembre de 2009
¿Qué son los sentimientos?
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Fira d'Intercavi de Ribes
lunes, 7 de diciembre de 2009
“Hablemos de Ópera” en l'Escorxador de Ribes.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
"La Fe Bahá'í" en el Escorxador de Sant Pere de Ribes.
El próximo sábado 7 de noviembre, a las 19 h, Cor Literari, recibe en su tertulia a Xus Durán que nos hablará de “La Fe Bahá'í”. Nada se ha hablado de contenidos, pero conociendo a Xus, sabemos que se tratará de presentar esta religión desconocida para muchos de nosotros y que responderá a todas nuestras preguntas y dudas.
Nuestra tertulia queda abierta a cualquier otro grupo religioso que quiera exponer su doctrina desde una visión informativa, nunca como un escenario de proselitismo.
Cor Literari
viernes, 30 de octubre de 2009
Xerrades de Tardor a l'entitat GER de Ribes
divendres 16 d'octubre
Decreixement i l'economia comunitària
Enric Duran
divendres 23 d'octubre
El treball de la cultura
Bieve Moya
divendres 30 d'octubre
La setmana tràgica
Dolors Marín
divendres 6 de novembre
Tractament de residus a l'àrea Metropolitana
Josep Tàrrega
Xerrades en Off
Dissabte 31 d'octubre
Presentació de la secció d'exploracions subterrànies
Alejandro Serrano
Nicolàs Burton
Santiago Serrano
dissabte 7 de novembre
La lluita antifeixista a Madrid
El cas d'en Carlos
membre plataforma antifeixista de Madrid
Les xarrades es realitzaran a les 8 del vespre a la sala d'actes de l'entitat GER a Ribes.
martes, 27 de octubre de 2009
+ que MÚSICA a Sant pere de Ribes
EL CICLE "MÉS QUE MÚSICA" APROPA LA MÚSICA CLÀSSICA I LA NOVA CANÇO A TOTS ELS PÚBLICS.
L'Ermita de Sant Pau, l'Esglèsia de Santa Eulàlia i el Centre Parroquial obren les seves portes als clàssics indispensables.
Cal recolzar amb la nostre assistència iniciatives culturals com aquesta. A la web de l'Ajuntament trobareu informació.
http://www.santperederibes.org/
Cor Literari Garraf

sábado, 10 de octubre de 2009
"Una Tardor de cinema" a la Biblioteca Josep Pla de lesRoquetes
15 d’octubre: “Les vacances de Mr. Hulot”, de Jacques Tati. Presenta: Francesc Carnicer.
22 d’octubre: “La cabina”, d’Antonio Mercero. Presenta: Manel Pérez.
29 d’octubre: “La ola”, de Denis Gensel. Presenta: Miquel Muç Valls.
5 de novembre:”Luna Nueva”, de Howard Hawks. Presenta: Antoni Manel Rivero.
12 de novembre: “La pesadilla Darwin”, de Hubert Sauper. Presenta: José Ruiz.
19 de novembre: “Z”, de Constantin Costa-Gavras. Presenta: Ángeles Bistuer.
26 de novembre: Per determinar
3 de desembre: Per determinar
10 de desembre:” Forbidden Planet”, de Fred M. Wilcox. Presenta: Ramón Sanromà.
17 de desemrbe: Per determinar
domingo, 4 de octubre de 2009
"Trajecte final" Manuel de Pedrolo
La próxima tertulia, 17-10-09, se comentará el libro "Trajecte final" de Manuel de Pedrolo.
Presentará la tertulia Antonio Martínez Juárez que nos ha enviado el siguiente texto:
Nunca podré ser crítico frente a nada de lo escrito por Manuel de Pedrolo. Lo aprecio demasiado como amigo literario. En él aprendí a leer en esa lengua sin esquinas, de ojos glaucos y jotas impronunciables que es la lengua catalana. Ignoro si es o no un excelente escritor en el sentido clásico, lo que si creo es que fue un hombre impelido por la necesidad a expresarse por esa inefable hiperestesia con que perciben el mundo y sus avatares algunas personas, y que lo hizo de forma clara y comprometida, con la libertad como tema esencial fuera cual fuera la técnica y el género escogido. Y no pocos ni fútiles acontecimientos tuvo que vivir Manuel de Pedrolo. Nacido en el pueblo de l’Aranyó, en la comarca de La Segarra, en 1918 (haced cuentas y comprobad a qué edad quedaron desbaratados proyectos, aspiraciones y propósitos de aquel joven por el bélico torbellino de la guerra civil y la derrota de su mundo), pronto empezó a transcribir la realidad cribada por su ingenio. Ningún género le fue ajeno. Desde la poesía, el teatro y la novela, a través de miles de páginas de toda condición, desde la ciencia ficción a la novela negra y el relato erótico, pasando por la novela social, construyó su mundo literario con esa fiebre creativa que no evalúa otra conveniencia que el amor por la lengua que lo eligió, intuyo que supeditando la excelencia a la inteligibilidad de su oficio, sin abdicar por ello de su capacidad de experimentar en una lengua entonces proscrita y a sabiendas de su escaso público (muchas de sus obras no se editaron hasta después de décadas de haber ser escritas) A mí me gusta adentrarme en el mundo de Manuel de Pedrolo, de la mano de su voz y sentir, entre la ingenuidad y la malicia, la imaginación y la realidad, las enseñanzas que preñan su talento. De todo eso, y de más, podemos hablar en la próxima tertulia, si os place. Un abrazo.
sábado, 3 de octubre de 2009
"DOMINGO" de Antonio Martínez Juárez
-Si se quedan aquí, hasta luego entonces, señora Engracia –dice el anciano.
-¿No entra usted? –pregunta el hijo.
-Es anarquista, hijo –dice la madre adelantándose a la respuesta del viejo y torciendo el gesto-. No logro hacer carrera de él.
-Es el único defecto de su madre, joven, creer que la política y los políticos llevan a alguna parte que no sea su propio interés.
-Ya que no es usted creyente de la democracia, sea al menos práctico y ayude a que los fascistas (ella dice facistas) no mangoneen nuestra vida.
-El fascismo no es un color, señora Engracia, es una amplia gama que abarca el espectro entero de la política. Si se acepta este juego sucio da igual la zona del campo en que uno juegue: la mierda nos esquichará a todos.
-¿Lo ves, hijo? Gracias a ese pensar perdimos la guerra…
-Y por lo que veo, van ustedes a perder la amistad -dice el hijo.
-No hay miedo -replica el anciano-. La madre de usted es un ángel, fieramente humano, como dijo el poeta, pero un ángel.
-Adulador -reprocha con picardía la señora Engracia-. Venga, no se haga de rogar y entre a votar conmigo.
-Como todos, yo también tengo un precio para tamaña traición de mis ideales, y usted sabe cuál es, señora –dice el viejo atusándose un bigote que hasta hace nada tuvo.
-Entonces me temo que la izquierda se quedará una vez más sin su voto.
Y entre carcajadas se despiden.
La calle es empinada. Hoy es domingo, y los domingos dan canelones para comer, y crema catalana de postre.
Antonio Martinez Daitano
viernes, 2 de octubre de 2009
Exposició "El segle del Jazz" a CCCB
jueves, 24 de septiembre de 2009
Próximo sábado presentación del libro:"En el nombre del padre y del hijo. La Biblia en el cine" - Pepe Gutiérrez-Álvarez
58a FIRA del LLIBRE D'OCASIÓ ANTIC I MODERN a Barcelona
Fins el 4 d'Octubre podem donar un volt pel Paseeig de Gràcia de Barcelona i gaudir de molts llibres que aquest any amb això de la crisi hi ha autèntiques oportunitats.
L'edició d'enguany presenta un monogràfic dedicat a la cultura tradicional i a l'obra de Joan Amades, amb motiu del 50è aniversari de la seva mort.
Sort! i que trobeu una d'aquestes joies que busqueu. Es tracte de buscar, remenar i ensumar sense pressa.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Debate en torno a "La ola"
Éramos muchos los tertulianos que habíamos visto la correcta película de Dennis Genser “La Ola”. Todos habíamos quedado “tocados” por el influjo de la ola y el interrogante que el film nos plantea: ¿creías que no se podría repetir?.
El sábado, 5 de setiembre, se dedica la tertulia a debatir sobre las cuestiones que plantea esta cinta.
José María Álvarez había preparado una excelente presentación a modo de sinopsis. Unas cuantas fotos con textos claves en la película y sus hábiles intervenciones, sirvieron para recordar los momentos fundamentales de la cinta así como sus mensajes claves.
La mayoría de intervenciones respondían positivamente a la pregunta pues creen que es posible que el experimento del profesor Rainer llegue al mismo resultado, en contextos propensos a ser caldo de cultivo para el resurgir de ideologías extremas.
Otros hacían extensible el problema hacia la formación de bandas violentas y sectas. Su modus operandis y formación de los grupos sigue un sistema similar al descrito en “La Ola”.
Una tertuliana mantenía la postura de que no tendrían nada de malo estas “olas” si se orientan al bien, a un fin positivo. Su pregunta era: ¿En qué punto se convierte el proyecto en perverso?. La respuesta más contundente fue: en el momento en que designa a un enemigo, alguien contra quien luchar, -en la película- quiero que el techo caiga sobre nuestros enemigos.
Otra, defiende que sistemas similares se utilizan en los cursos de empresas para mejorar la autoestima de los empleados, organización y en definitiva: hacer que las empresas funcionen. Que nada de perverso hay en el sistema pero si en los fines.
Uno de nuestros compañeros dice que la clave está en pasar de”Jo” al “nosotros” ya que ello llevaría a la existencias de “ellos” elemento al que combatir o eliminar.
Un asistente que pertenece al grupo víctima del nazismo, nos cuenta su experiencia personal. Tras su licenciatura en La Sorbonne de Paris, y su interés por conocer las raíces y lugares dónde se larva esa ideología, viaja a Munich. Allí descubrió que es en sus cervecerías, a modo de cuevas o cavernas donde se desarrolló, en sus inicios, el nazismo, no en las escuelas u universidad como plantea el film de Genser.
Debutaba como moderador Juan Ramón Chias que consiguió una importante participación en un clima relajado sin que estuviera exento de la confrontación de ideas. Tertulias como esta dan sentido a nuestras reuniones.
J. Ruiz Dugo
domingo, 2 de agosto de 2009
¿PASOS DE " CEBRAS " O DE " BURROS " ?
Las cebras son unos animales simpáticos que se pasan el día retozando por las sábanas africanas, son muy parecidas al "burro catalán" pero en pijama.
Aquí que somos agudos y originales, a los pasos de peatones le llamamos "pasos de cebras". Supongo que por las franjas blancas sobre el asfalto. Esos "pasos" suelen ser lugares de peligroso encuentro entre vehículos y peatones.
Algunos viandantes al grito mental de "YO TENGO LA PREFERENCIA" se lanzan a cruzar manifestando un temerario desprecio por su vida y la de los demás. ¿Dónde irán algunos con tanta prisa?... Tal vez a por su coche que lo tienen en zona azul?...
Convencidos de que "LA PREFERENCIA ES MIA" cruzan sin mirar ni a izquierda ni a derecha, y no suelen detener ni mínimamente su paso para ceder "la preferencia" al vehículo.
Cruzan como quien se ha tragado un sable, gesto altivo, lento contoneo. Están en su dominio. Cuando cruzan la circulación se para, y eso debe producirles morbosa satisfacción. Si llevan un cochecito con un bebé lo meten literalmente en el frontal de un coche. El niño no es el culpable, si tuviese conocimiento bajaría de su cochecito y se iría andando, pues está en manos peligrosas, las de una persona soberbia que está segura de tener la PREFERENCIA... ¡QUE SE PAREN TODOS QUE PASO YO!
Xus Durán
lunes, 27 de julio de 2009
Amb la corda al coll
martes, 14 de julio de 2009
El último verano en PENDEJO DORIS
El nombre se lo puso el dueño, un mexicano sacado de un daguerrotipo de la revolución villista, en recuerdo y como reproche a una gringa que lo traicionó: PENDEJO DORIS. Algo ha cambiado el chiringo desde que el hombre lo recuerda: un chamizo entonces bien aireado -sólo un techo de cañas sobre cuatro pilares de madera- plantado en la playa, donde la clientela estaba constituida casi exclusivamente por gente de la mar. Don Jorge Moreno, a la sazón sólo el Manito, lo inauguró allá por los primeros años treinta, antes de la guerra. Fue a partir del día de la nefanda victoria que pasó a llamarse sólo Doris, El Doris.
Por aquel entonces Dámaso y Gloria, el matrimonio de ancianos sentados hoy a la mesa siete, dos críos, ni se conocían.
-¿Hay barcos, Dámaso?
Ella es ciega, desde el sesenta y ocho, por el derrape del 2CV en una curva, que acabó estampado contra el tronco de un pino asomado al roquedal sobre el rompiente del agua; árbol que si bien le ocasionó la pérdida de la visión a Gloria, evitó sin embargo que se despeñaran.
-Uno, muy lejos.
Fue el primero de Mayo. Iban a Barcelona, discutiendo. El automóvil era para ellos un lugar de desencuentro; en ningún otro ámbito les salía el enojo como en el interior de aquel trasto: era entrar y mutar en especies enemigas. Toda su envidiable relación de enamorados peatones se desbarataba no más sentarse al volante del automóvil.
Desde entonces vienen asiduamente al Doris, y Dámaso le cuenta a Gloria del mar.
-Hoy tiene un azul fatigado, amor, ojeroso, como si de acunar a una supernova desvelada hubiese dormido poco.
Dámaso es amante de la poesía, y un poco poeta también, y la ceguera de Gloria le brinda ocasiones de bardo al tener que pintar para ella paisajes y escenas.
De no ser por un grado más en la orgullosa inclinación de la barbilla y un mínimo desacierto en el enfoque de la mirada, nadie caería en la ceguera de Gloria, no siempre oculta tras de esas gafas de sol que hoy lleva, y que ahora se quita. Apenas si el daño dejó huella en sus hermosos ojos grises, opacos espejos que no ven lo que reflejan.
-Es extraño sentir el sol y no verlo, Dámaso. Tantos años y no me acostumbro. Todas las mañanas me despierto con la impresión de haberlo hecho en noche cerrada y busco el interruptor de la luz.
(No le dice no te vi envejecer, cariño, ni tu rostro va desdibujándose de mi memoria como un retrato bajo la lluvia).
El camarero les sirve dos olivas: vermut de la casa con una oliva dentro pinchada a un palillo, y un botellín de agua mineral con gas -sucedáneo del antiguo sifón- con una ración de berberechos de lata aliñados con salsa picante.
-Gracias, Tomás.
Gloria acostumbra a cogerle la mano al viejo camarero y sonríe, con esa sonrisa un poco boba de los ciegos, mientras le pregunta que cuándo va a jubilarse. Se lo viene preguntando desde las Olimpiadas del 92, y el siglo agonizó hace años.
-Ahora sí que sí, Gloria, éste es el último verano -contesta el camarero, estremecido por el contacto de su mano.
El último verano. Suena terminal, como si estuviese a punto de arrancar del mazo el 31 de diciembre en el último almanaque de su existencia. Tantos años, no sabe cómo se las va a apañar sin El Doris, ahora todo un señor snack bar al otro lado del Paseo Marítimo, aunque conserve la zona sobre la playa donde la gente, mucha en bañador, viene a refrescar sus entrañas. El hombre va y viene, pantalón oscuro y chaqueta blanca, con su bandeja inoxidable sobre el surtidor de los dedos. Medio siglo hace que va y viene entre las mesas cumpliendo lo de dar de beber al sediento, aunque no de balde. Quitados los asiduos, a penas si habla con nadie. La gente joven ni lo ve. Tampoco es que sea muy hablador, aunque no hurta el saludo ni la respuesta a cualquiera que le pregunte, pero conversación, lo que se dice conversación, no da, aunque tenga. Le fatiga hablar por hablar, como le defrauda decir y comprobar, en el desvío de la mirada de su interlocutor, la desconexión de la escucha al poco de empezar la charla. No entiende por qué la gente se empeña en pegar la hebra para no decir nada ni escuchar lo que se le dice. No es de la opinión de los que creen que hablando se entienda la gente. La gente no se ha entendido nunca, ni hablando ni sin hablar. Nacemos insonorizados a la comprensión ajena, somos jeroglíficos intraducibles para los demás. Eso cree. Él prefiere el silencio, la callada contemplación, la muda observación. Un hombre mira en silencio y piensa; el mismo hombre habla y deja de pensar. Sin embargo, reconocía que no en pocas ocasiones las palabras cruzadas eran portadoras de algo así como un remedio para la orfandad del individuo y un bálsamo para las escoceduras de la soledad, aunque no se entendieran ni escucharan. Oírse a si mismo en presencia de alguien, como que curaba del temor de no existir.
Cliente habitual de antiguo era también Genís, un viejo y tronado pescador con quien Tomás había hecho estragos entre las turistas en sus años mozos. La verdad es que el camarero sólo roía las sobras de lo que dejaba el bulímico sexual de su compañero, que ahora debe de conformarse con el regodeo en la contemplación de las muchachas tendidas medio desnudas en la arena tentando al sol.
-Ya estamos viejos, Genís, le decía Tomás.
-Mientras haya lengua, habrá hombre, sentenciaba el pescador.
-Dentro de nada, si no inventan viagra para la sinhueso, ni eso podremos, Genís, ni eso.
-Habla por ti; yo, quitado este poco de artrosis, estoy como un chaval. Mira aquella sirena, nano, qué tetas. Ya lo decía el pobre del Rubianes, nosotros somos más de tetas que de coños. El coño como que nos asusta un poco. Pero las tetas, ah, las tetas. Nada para pelársela como fantasear con un buen par de mamellas, nano. Anda, tráeme una cerveza bien fresquita.
Genís engañaba: dentro de ese viejo salido, borroso, desdibujado, que uno miraba como si tuviera vista cansada, palpitaba un corazón de cetáceo, noble y lleno de sabiduría. Algo cargado de hombros, vestía desaliñado y, de llevar gabardina, habría recordado al inspector Colombo; también su fingida afonía, y hasta la imitación del gesto de llevarse a la frente el último tercio de un retuerto caliqueño que humeaba sempiterno pinzado entre el índice y el medio de su mano derecha, como acordándose de pronto de algo importante, recordaban al astuto policía. Pero Genís era calvo, y eso despistaba de su parecido con el descuidado detective, al que tanto admiraba, acercándole por otra parte -su nariz ayudaba- al del roñoso jefe de Homer Simpson.
La amistad entre Tomás y Genís se remontaba a la noche de los tiempos de la década de los sesenta, cuando aquel empezó, siendo un muchacho, con los malabrismos de la bandeja en El Doris.
-Oye, nano -le dijo Genís entonces, imitando la ronquera del sabueso televisivo-, tráeme (aquí hizo una pausa larga, tensa, como si lo que tuviera que traerle fuera un secreto de estado) una cervecita. Ah -añadió llevándose la mano a la frente cuando Tomás ya había iniciado el camino hacia la barra- bien fresquita, eh, bien fresquita.
-Sí, inspector, contestó el joven camarero con una sonrisa-.
Y aquello fue el principio de una gran amistad.
Algo mayor que Tomás, Genís lo adoptó como hermano menor.
-Tú sigue mis instrucciones sobre las mujeres y serás un hombre aprovechado, bien aprovechado.
Sabía entrarlas. Tenía el don de la naturalidad inofensiva, del encanto súbito. Y, aunque descuidado en su atuendo, olía bien, a resabio marino. Moreno, de piel tostada por el sol y bruñida por el viento, de escaso y bien dispuesto cabello a la elegante manera de Maurice Ronet, el actor francés, camisa blanca y pantalón oscuro arremangado un par de vueltas, no había entonces mujer que se le resistiera. Hasta Tomás se embobaba a veces en la contemplación de su perfil, pensando que el parentesco aguileño de su nariz, lejos de afearlo lo hacía aún más bello. Le gustaba notar su brazo por los hombros, los efluvios náuticos que le dejaba su fraternal contacto. A veces hasta pensaba que las mujeres estaban de más, aunque sólo hasta que notaba bajo su cuerpo esa sinuosa herencia de ofidio en la suave ondulación del placer de las suecas que el pescador se agenciaba.
Pero Genís tenía una fijación prioritaria sobre la de las mujeres: los libros. Cuando no andaba de pesca, alternaba la lectura con el repaso del garbo femenino, a favor de aquel las más de las veces. Los libros vencían en su interés frente a las faldas.
-Es otra cosa, Tomás -decía-. Los libros te procuran otro placer, otro horizonte. Las mujeres te derrotan, los libros te erigen, te vigorizan; a las mujeres, aunque te gusten mucho, terminas por olvidarlas, los libros sé que los recordaré toda la vida. Una vez leí en alguna parte que no hay divorcio posible con la literatura, pues ella nos abraza hasta confundirse con nosotros dotándonos de identidad y sabiduria, que ella es la verdadera vida y que en ella giran todos los mundos olvidados por Dios en su creación, pero imaginables por el hombre. En ella se intuye que uno terminará por encontrar lo que busca, Tomás. Ten.
Y le daba El viejo y el mar, o Cuerpos y Almas, cosas así, que terminaron por aficionarlo a él también.
A Genís le pasaba a veces lo que al muchacho de Quo Vadis? que, acompañando a Pedro en su huida de Roma, era mediatizado por la palabra de Dios. Se quedaba traspuesto, con los ojos fijos en lo que, invisible, vibra en el aire detrás de lo evidente, y decía cosas impropias de su máscara de su pueblerina frivolidad. Una vez que Tomás se quejaba de la complejidad de la vida, de la maraña, el enredo, el lío de las relaciones sentimentales, Genís, mirando un punto en el vacío, con una voz como salida de una caverna, soltó:
-Todo laberinto tiene una salida, Tomás; de la línea recta no se sale nunca.
Tiempo antes, en que siendo un adolescente, Tomás le confesara el dolor que le causaban las eternas discusiones de sus padres, en el mismo tono grave y ausente dijo:
-La familia es una prisión de afectos ineludibles y odios inexpresables. El cordón umbilical es una dolorosa metáfora, Tomás. La inquietud y el dolor de la madre, la sustitución del padre en el corazón de su amante esposa, se paga de manera sutil, pero afilada y eterna.
-Mira que eres raro, Genís, le reprochó un día el camarero.
-No soy raro, nano, soy diferente -contestó el pescador levantado el índice, en un gesto profesoral de académico decimonónico.
Sentado frente al mar -¿cuántos años después?- el camarero piensa que al cabo la vida fue generosa con él: le dio buenas lecciones, huesos de amor para roer, el trajín del Doris y la amistad de Genís, buenos libros y los ojos grises, velados de Gloria, para poder mirarlos sin recato, como ahora mira la tarde soltarse de las peñas de la luz y la ve caer al ralentí, como un cuerpo avenido a ser pasto de la noche.
Versosdiversos a la Biblioteca Santiago Rusiñol
La poesia de David Jou a la 3a Festa de la Poesia a Sitges
La poeta Magda Altabella va llegir aquest poema d'en David Jou al balcó del Palau del Rei Moro a la III Festa de la Poesia a Sitges.

