Hay quien ve en el Carnaval algo de transgresión, de rebeldía en asumir una identidad prohibida, un querer quebrantar la norma del día a día, un desear ser diferente, un confundirse detrás de la pretendida alegría que ofrece esta fiesta de los sentidos. Sin embargo desde mi punto de vista qué mayor trasgresión que sentirse diferente a la inmensa mayoría los 365 días que tiene el año. El acto individual de elegir un libro, sumergirse en el mundo que se nos abre ante él, sentirnos parte de lo que allí se cuenta, identificarnos o no con la historia, juzgar al autor supone también un acto de reafirmación de la personalidad. El nivel de exigencia indudablemente lo pone el lector, que desde su siempre limitado conocimiento interpretará la obra que tiene ante sus ojos.
Este sábado de Carnaval nos tocó abordar la figura de Juan Marsé cuya novela "La Ronda del Guinardó" suscitó multiples comentarios de los que estabamos allí. Tengo que decir que afortunadamente las reuniones son más participativas, más diversas, más ágiles, más dinámicas porque todos tenemos algo que decir, algo que quizá nos trastoque nuestra idea inicial sobre el libro, pero que contrastada con la del otro se enriquece y se ensancha. Qué mejor manera que crecer en visión litereria que estar abierto a lo que dice el que está enfrente que no tiene porque compartir nuestro punto de vista pero que al final lo matiza y engrandece.
Fue también muy amena la muy acertada pincelada cinematográfica que nos sirvió de introducción a la reunión y en donde se sugirieron posibles películas para ir a ver desde la perspectiva del que ya ha ido a verlas.
No me cansaré de animar, una vez más, a todos a que participéis y vengáis a nuestra cita literaria mensual.
Un saludo para todos.
Victoria Morago
Mostrando entradas con la etiqueta crítica literaria y reseñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crítica literaria y reseñas. Mostrar todas las entradas
jueves, 26 de febrero de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
"La Ronda del Guinardó" de Juan Marsé, reseña
El tiempo ha mejorado la obra de Juan Marsé. O quizá sea a mí a quien haya dotado de la mirada precisa sobre los textos del escritor. Lo cierto y verdad, que decía mi padre, es que lo que antaño me parecía sólo (¡y nada menos!) una correcta y atractiva voz, el paso del tiempo me ha revelado la hondura de un clásico. Me siento como la caja de tapa agujereada donde los gusanos de seda de los relatos de Marsé, alimentados por la morera de los años, devinieron maravillosas mariposas.
Ronda del Guinardó es una de esas mariposas.
Todo el universo literario de Juan Marsé está en ese breve relato de poco más de cien páginas, escrito en 1984: la posguerra, sus espectros y sus verdugos, el desamparo, la horfandad, la dura semilla de la terca existencia, todo ese dédalo de calles irredentas y solares de miseria donde se agolpaban los restos ruinosos de un pasado reciente que aún atronaba en el recuerdo de su ofendida y humillada fauna. Y no es sólo lo que se nos cuenta, sino cómo lo vivido por aquellos que allí estuvimos, entre las sombras del itinerario de sus protagonistas (una muchacha, huérfana y violada y un policía no menos huérfano en su brutalidad y su decadencia), se nos devuelve con la gracia de los cuentacuentos restituyentes no ya de la veracidad de los hechos, sino de su dignidad en la maestría de su relato.
Para todos aquellos inoculados con las sombras, el silencio y los olores de aquel tiempo de miedo, Juan Marsé es un hermano de sangre tinta, el que mejor cuenta las aventis.
Si quereis vivir mejores, con los recuerdos mejor recordados y más densamente sentimentales, no dejeis de leer a Marsé. No es un consejo, son palabras de amor de un viejo niño, dichas porque os quiere.
De todo ello podemos hablar en el próximo encuentro, si os parece.
Antonio MartinezDaitano
El próximo 21 de febrero, en Cor Literari del Garraf se comentará esta obra. Antonio Martínez Juárez presentará y moderará la tertulia. Aun tenemos algunos ejemplares por si alguien no la tiene y quiere leerla.
CorLiterari
martes, 30 de septiembre de 2008
Los girasoles ciegos
Los girasoles ciegos, película de José Luis Cuerda, con guión de Rafael Azcona, basada en dos de las historias del excelente libro del mismo título de Alberto Méndez (uno de cuyos relatos quedaría finalista en el Premio Internacional de Cuentos Max Aub de 2002), nos muestra y habla del tiempo inmisericorde de nuestra posguerra; del poder absoluto de los vencedores y de los mecanismos de autojustificación individual para librarse de la responsabilidad de su oscuro ejercicio; de cómo ideas y creencias sirven para enmascarar la imposición de deseos personales de dominio y posesión. En el caso que nos ocupa es el deseo sexual de un joven diácono que ejerce como maestro, hacia la madre de uno de sus alumnos y cuyo marido, un intelectual republicano, sobrevive encerrado en un zulo improvisado en su mismo piso.
Cabría aquí hablar brevemente sobre cine y literatura; o mejor dicho, del cine sobre la literatura. La recurrente frase me gustó más la novela que la película, parece inevitable cuando vemos en imágenes una historia leída, quizá porque en el acto de la lectura se produce en nuestro imaginario algo así como una cierta filmación de la historia. Y no hay director que supere nuestra capacidad de fabular. Hay tantas películas de una novela como lectores a tenido la historia.
Pero película y libro son experiencias bien distintas. La palabra conforma un universo que, aun intentando ilustrarlo frase a frase, la imagen no logrará traducir con la misma naturaleza. Nunca será lo mismo la descripción literaria de un paisaje o un personaje que su visualización. La evidencia empobrece no pocas veces el inventario narrativo cuando quiere apropiarse literalmente de su discurso. Sólo un acto de traslación sustancial, algo así como de apropiación del alma de lo narrado logrará llegar al fondo de la historia escrita. Un ejemplo se da en la película comentada, en la escena en la que el diácono cambia la sotana por el uniforme militar, decidido a abordar a la madre de su alumno, objeto de sus deseos, escena que no se da en el libro. En ese cambio de indumentaria queda expuesta la utilización del poder de la fuerza, cuando el hábito sacerdotal no había dado el resultado apetecido. Así lo dicho (en el relato) y lo visto (en la película) alcanzan la misma estatura.
Todos aquellos hijos de vencidos que vivimos los tiempos de Los girasoles ciegos, tuvimos también un padre encerrado en un zulo de silencio, una madre hermosa asediada por la obscenidad de una doctrina fundamentalista que utilizaba el miedo para el sometimiento de la dignidad y que tendía su viscosa mano a los niños para que besáramos su pecado.
Antonio Martinez Daitano
Este será el tema de latertulia de noviembre (15-11-08) que presentará y moderará el propio Antonio Martínez
miércoles, 4 de junio de 2008
"ESPEJOS" de Eduardo Galeano
SOBRE EL CABALLO DE LA POESÍA EL GINETE DE LA HISTORIA (VESTIDO DE REPORTERO). Ese podría haber sido un posible reclamo impreso en la faja del libro del escritor uruguayo Eduardo Galeano, “Espejos, una historia casi universal” (editorial Siglo XXI) donde, mezclando la poesía, la narración histórica y el artículo periodístico, nos cuenta el devenir humano en breves crónicas que abarcan desde que
La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola. Tenía manos, pero no tenía a quién tocar. Tenía boca, pera no tenía con quién hablar. La vida era una, y siendo una era ninguna...
hasta
El siglo veinte, que nació anunciando paz y justicia, murió bañado en sangre y dejo un mundo mucho más injusto que el que había encontrado. El siglo veintiuno, que también empezó anunciando paz y justicia, está siguiendo los pasos del siglo anterior...
en casi seiscientos relatos que repasan esas otras historias obviadas por los libros de Historia, que desde las cavernas y la fundación de la belleza, el machismo o las clases sociales, la prohibición de cantar o de sentir, de ser pobre, mujer, de ser negro, las preguntas del joven Darwin, los amigos de Hitler, la fundación del tango, del jazz y los infiernos, la publicidad, la esclavitud o los abrazos, la primera guerra del agua y todas las guerras mentidas, voraces, matamundos, etc, conforman la esencial, vívida y azogada superficie donde se refleja esa otra imagen hecha añicos de nosotros mismos. Uno sale más hombre, más mujer, más niño, más sabio de ese baño de verdades históricas que Eduardo Galeano desgrana en una siembra de luces en nuestros ojos y oídos ofendidos por tanta interesada mentira sobre los avatares del pasado y el presente. Y todo en un lenguaje de cuentacuentos traspasado por el rayo de la inspiración, el respeto y el aprecio a su auditorio: nosotros, conjurados alrededor del libro, arrebatados por su voz.
Antonio Martínez Juárez
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Eduardo Punset: Viaje al amor
Eduardo Punset, Barcelona 1936, abogado. Economista y divulgador científico, que en su día fue observador privilegiado de la apertura de España al exterior como ministro de relaciones para las comunidades europeas, intenta ofrecer en su último libro “Viaje al amor”, desde una perspectiva científica, las claves para comprender el amor. En su complejo estudio se determina como entran en esos amplios y primordiales instintos para vivir: el componente genético, el deseo sexual, la química, la imaginación, la elección de la pareja, el compromiso parental, y el amor.
Punset cita en su libro los estudios realizados por la antropóloga norteamericana Helen Fisher, quien junto a un grupo de científicos ha examinado exhaustivamente como el cerebro “se enciende” cuando uno se enamora, ya que hay un aumento del flujo sanguíneo. En su libro “La química del amor” afirma, asimismo, que la pasión romántica está ligada estrechamente al cerebro, y esa pasión posee un instinto tan fuerte como el hambre.
El autor catalán, quien hace más de una década mantiene el espacio divulgativo de Redes en televisión, desgrana las claves para comprender este sentimiento universal, las razones evolutivas de la vida en pareja, la indefensión frente a los estragos idénticos del desamparo infantil y el desamor de los adultos, y finaliza proponiendo la fórmula del amor, añadiendo además, un cuestionario para poder descubrir nuestra capacidad de amar.
Este divulgador científico, escribió anteriormente “El viaje a la felicidad” donde exponía los descubrimientos científicos para hallar la fórmula de la felicidad, que parece encontrarse en el sistema límbico, es decir, que la felicidad es un estado emocional activado por el cerebro. Y también, realizó un estudio similar en “El alma está en el cerebro” donde une cerebro y mente a partir de las reflexiones de los investigadores más relevantes sobre donde se ubica el alma, tema controvertido que, a pesar de todo, continua siendo sólo un acercamiento a este ancestral enigma.
Gumer Fuentes.
Nuestra compañera Gumer nos hace una reseña del último libro de Punset. Yo, bloguendo por la red he encontrado en Meneame (blog que os recomiendo) un video de una entrevista de Antonio San José a Eudardo Punset referente a ese libro. Es una entrevista de 27 minutos muy interesante.
J. Ruiz
sábado, 24 de noviembre de 2007
Antonio Martínez Juárez en la "Tertulia Bohemia" del Café Roy - Sitges
El jueves 22 de noviembre el escritor y poeta Antonio Martínez Juárez leyó fragmentos de su próxima obra en prosa: NÁUFRAGO EN LOS FRAGMENTOS.
Escritor miembro de nuestra tertulia, que nos ha honrado con la experiencia de darnos a leer los primeros capítulos de su obra para conocer nuestra opinión. Antonio es un artista autodidacta, lector empedernido, conocedor de la alquimia de las palabras, junto a sus experiencias personales que son fuente inagotable de inspiración, logra un resultado brillante.
En el Café Roy volvió a dar prueba de sus dotes de comunicador, logró muchos aplausos y propició una animada tertulia.
J. Ruiz Dugo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)