
“Me gustó más el libro”
Todos hemos dicho esta frase alguna vez, después de ver una película basada en una novela. Sin embargo, muchas veces hemos visto primero la película y después leído la novela que la inspiró y casi nunca decimos: “Me gustó más la película”, aunque lo pensemos.
En el fondo, vemos el cine como un arte menor que se apropia de las grandes obras para traicionarlas o disminuirlas. Y, aunque hay algo de verdad en ello, seríamos injustos si no reconociéramos también todo lo bueno que una película puede aportar a una novela.
En realidad, el cine nació basado en la literatura: la primera película narrativa, Viaje a la Luna de Georges Melies, ya tomaba prestado el título (aunque sólo el título) de una novela de Julio Verne. Y las primeras adaptaciones como La cabaña del tio Tom, o Rip van Winckle datan de 1903. La inmensa mayoría de películas que hemos visto estaban basadas, o por lo menos inspiradas en novelas, cuentos u obras de teatro.
Estas adaptaciones al cine pueden dividirse en cuatro categorías:
- Las que tratan de ser fieles al original
- Las que ignoran el original
- Las que empeoran el original
- Las que mejoran el original (Si, si, también existen)
En las cuatro categorías se han dado obras maestras, mediocres y malas.
Pero la mayor calidad de la película no está en función de la mayor fidelidad al texto que la inspira. Se trata de medios de comunicación diferentes y sus recursos narrativos no son intercambiables.
En nuestra primera reunión de la temporada, el próximo sábado 3 de Septiembre, hablaremos de cine y novela, analizaremos fragmentos de películas como Guerra y Paz o El Gatopardo y conoceremos algunas anécdotas sobre las complejas relaciones culturales y comerciales que han existido siempre entre obra escrita y obra filmada.
Y como tema para el coloquio posterior, os invito a cada uno a recordar la película basada en una novela que os haya gustado más,… y la que os haya gustado menos!
Hasta el sábado y bienvenidos a la nueva temporada de nuestro Cor.
José María Alvarez